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Beer yoga: el ejercicio ideal para los amantes de la cerveza

Beer yoga, el ejercicio ideal para los amantes de la cerveza

Si eres de los que siempre han sentido que una cerveza fresquita es la mejor forma para desconectar y relajarte después de un largo día de trabajo, debes saber que ha llegado una nueva disciplina perfecta para ti (y que te ayudará a llevar el proceso de alcanzar la paz interior al siguiente nivel): el beer yoga, una nueva forma de practicar esta actividad a en la que puedes beber cerveza mientras te ejercitas. Pero no sólo el interior de la botella se involucra en esta práctica: el recipiente del dorado se incluye en la realización de las posturas.

No es un secreto que la práctica del yoga puede resultar muy beneficiosa para la salud.  Da igual cuál sea el estilo de yoga que practiques: el básico, el bikram (en una sauna),  en la oficina, al aire libre, mientras fumas marihuana (medicinal, por supuesto), sobre una tabla de paddle surf, con tu gato… Sea cual sea la disciplina, quienes lo practican siempre señalan múltiples resultados positivos al poco tiempo de comenzar a hacerlo. Y a todos estos, hay que sumarles en la práctica del beer yoga los beneficios de beber cerveza.

¿Qué es el beer yoga?

Esto del beer yoga es exactamente lo que parece: la combinación entre el arte de relajar tu cuerpo a través de estiramientos y figuras imposibles y el placer de degustar los sabores agradables al paladar de una buena cerveza. Suena a ocurrencia de barra de bar (y probablemente fuese así como nació), pero está llamado a convertirse en la enésima moda loca y pasajera de los locos por el fitness. Lo bueno de esta iniciativa es que, además de a los amantes del yoga, puede llamar la atención de quienes no suelen hacer ejercicio pero les encanta salir de cañas, y engatusarlos para que hagan algo más productivo que sólo consumir alcohol.

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Tanto el alcohol como el yoga son terapias centenarias que se han utilizado en diferentes civilizaciones de todas las épocas para ayudar a preservar cuerpo, mente y alma en buenas condiciones. La alegría de disfrutar de una cerveza combinada con la atención plena necesaria para practicar el yoga se convierten en el complemento perfecto para una experiencia relajante, divertida y revitalizante a partes iguales. Porque sí, el beer yoga es divertido, pero sus creadoras avisan: no es una broma. Esta disciplina, como todas las demás, sigue buscando alcanzar el nivel máximo de conciencia a través de la relajación del cuerpo y la concentración de la mente, algo que se ve potenciado por ese extra de relajación que te otorga el placer de beber cerveza.

Cómo surgió el beer yoga

La idea surgió hace algo más de un año en Alemania, en un estudio de yoga de Berlin regentado por Jhula y Emily, dos profesoras de yoga amantes de la cerveza. Según cuentan, se inspiraron en el concepto del festival “Burning Man”, un encuentro anual que se celebra en Nevada (EEUU) cada septiembre y que reúne a la flor y nata de los hijos y nietos del movimiento hippy, y en el que también se practica la búsqueda de la iluminación a través de la meditación y la influencia del alcohol.

Tras esta experiencia, se les ocurrió que unir sus dos grandes pasiones -el yoga y beber cerveza- no tenía por qué ser tan mala idea, ya que la finalidad de ambas era la misma: relajarse. Empezaron a probar a partir de figuras de la disciplina del yoga vinyasa intentando averiguar dónde podían incluir la botella de cerveza… Y el resto es historia. El concepto se ha convertido en global y ha ido ganando adeptos a lo largo y ancho del globo: Ausralia, Estados Unidos, Argentina y, poco a poco, España.

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¿Cómo se practica el beer yoga?

No hace falta ser un iniciado para “alcanzar un nivel más alto de conciencia”. El beer yoga es tanto para “yoguis” que aman la cerveza como para cerveceros que sienten curiosidad por el yoga. Y, en general, para todo aquel que quiera probar su beneficios siempre y cuando sea mayor de edad.

Algunas clases se enseñan directamente en cervecerías, y muchas veces el tiempo para beber se reserva para cuando la sesión de realización de las posturas de yoga ya se ha terminado. La música también es importante en la clase, pero más la diversión y la distensión. Las sesiones de beer yoga suelen ser de una hora aproximadamente, cuestan en torno a 10 euros e incluyen un par de botellines de cerveza.

Los materiales que se necesitan son simples: una esterilla, muchas ganas, y un botellín de cerveza. La rutina consiste en la práctica de estiramientos y posturas sencillas como el asana del triángulo extendido, sosteniendo la cerveza con el brazo en alto; el saludo al sol; el de la flor de loto, con las piernas cruzadas, o el ‘garudasana’ o la postura del águila, cuyo equilibrio es más complicado de mantener… Sobre todo si ya has vaciado tu botella.

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