Salud

Vacunas: mitos y verdades

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Las vacunas fueron creadas para prevenir graves enfermedades que, antes de ser descubiertas las vacunas, causaban grandes epidemias y múltiples muertes.

En la actualidad existen muchas personas que se encuentran escépticas ante la acción de las vacunas. Se han generado opiniones negativas sobre las mismas por la falta de conocimiento de su verdadero efecto y la necesidad de las vacunas en el mundo entero. Por esta razón, les aclararemos varios de estos mitos y verdades sobre las vacunas para que se sientan seguros a la hora de recibirlas o al llevar a sus niños al pediatra.

Los padres se preocupan más por los efectos secundarios que pueda tener la vacuna que por la enfermedad que se busca prevenir a través de la misma. Realmente, la mayor preocupación para los médicos es la enfermedad que el niño o adulto puede adquirir en ausencia de la protección que le confiere la vacuna.

Uno de los más grandes mitos acerca de las vacunas, es que fueron creadas para generar grandes ganancias a las empresas farmacéuticas. La verdad es que las vacunas fueron creadas con el único propósito de prevenir enfermedades y evitar que las personas mueran por enfermedades que pudieron haber sido evitadas con un simple método. En la actualidad se ven menos enfermedades infecciosas y epidemias graves como se veían varios años atrás, lo cual probablemente ha hecho pensar a muchos que esas enfermedades no son muy comunes, y que sus niños no se enfermarán con algo así; la verdad es que estas epidemias han disminuido únicamente gracias al descubrimiento de la maravillosa herramienta de prevención que son las vacunas.

Las vacunas salvan vidas. Enfermedades como el sarampión, varicela, tos ferina, poliomielitis, y muchas otras han causado en la antiguedad grandes estragos en la población, y en la actualidad son menos comunes y menos graves, gracias a los efectos de las vacunas. Es cierto que hay ciertas personas que no pueden ser vacunadas, por ciertas condiciones en particular, alguna enfermedad inmune por ejemplo, o el consumo de ciertos medicamentos. Es por esta razón que toda persona que pueda ser vacunada debe hacerlo. Mientras más individuos estén vacunados, menos probabilidades hay de que las personas que no se han vacunado adquieran una enfermedad prevenible, así como es menos probable que ocurra una catastrófica epidemia que se lleve la vida de muchas personas.

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Otro terrible mito, que ha ocasionado que muchos padres no vacunen a sus hijos, el famoso estudio de 1988 en el cual se mencionó que existía una relación entre el autismo y la vacuna contra sarampión, paperas y rubeola. Esto es completamente falso, lo que fue demostrado en investigaciones posteriores. La revista científica que publicó la investigación luego se retractó de los resultados publicados en aquella investigación, con lo cual se determinó que ninguna vacuna está relacionada con el autismo.

Muchos padres creen que por llevar una vida limpia y cuidadosa o por vivir en un país con un buen sistema de salud pública, sus hijos no adquirirán estas enfermedades contagiosas, por lo cual no es necesario vacunarlos. Esto tampoco es cierto, muchas de estas enfermedades pueden aparecer a pesar de que seamos muy limpios y cuidadosos. Además, dejar de vacunarnos sería permitir nuevamente la entrada en una mayor escala a todas estas epidemias que tanto se han tratado de evitar.

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Los efectos secundarios de las vacunas suelen ser muy leves y no afectan a la mayoría de la población que recibe la vacuna. Las vacunas que están aprobadas por las autoridades de salud son muy seguras, y han sido suficientemente probadas como para ser utilizadas en toda la población. Las probabilidades de que ocurra un efecto adverso grave de la vacuna son significativamente más bajas que las probabilidades de contagio de una enfermedad potencialmente fatal que puede prevenirse mediante vacunación. Por ejemplo, las formas graves de enfermedades como la meningitis pueden causar ceguera y otros daños cerebrales irreparables o incluso la muerte; mientras que el efecto secundario (poco probable) de una vacuna puede ser una inofensiva fiebre de corta duración.

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Al llevar a un niño a su consulta pedriátrica, usualmente se le adminstra más de una vacuna a la vez. Muchas personas creen que al hacer esto, el sistema inmune del niño se puede sobrecargar y fallar. Esto es falso, se ha demostrado que no existe ningún efecto adverso sobre el sistema inmune al vacunarlos contra varias enfermedades al mismo tiempo, por lo que es perfectamente seguro. Todos los niños se encuentran a diario en contacto con múltiples factores que pueden activar su sistema inmune; la comida, los juguetes, la tierra, otros niños, pueden actuar como alergenos, sin embargo su cuerpo es capaz de manejar toda esta carga de antígenos, la cual es mucho mayor que la carga a la cual se expone un niño al ser vacunado contra más de una enfermedad.

Recuerda, al dejar de vacunarte a tí o a tu familia, puedes llevar una enfermedad potencialmente grave a tu hogar, y poner en peligro a todas las personas que te rodean. La prevención es salud y las vacunas nos ayudan a vivir en un mundo más sano y seguro para todos los que habitamos en él.

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Vacunas: mitos y verdades
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