Nutrición

Carne de animal en masa: el holocausto alimenticio

Carne de animal en masa: el holocausto alimenticio

La carne de pollo, cerdo, ternera, etc; son alimentos muy consumidos en nuestra dieta, tanto, que normalmente ingerimos más cantidad de la recomendada para nuestra salud. Para que sepamos cuántas cantidades debemos ingerir a la semana, habría que tener en cuenta las opiniones de los expertos nutricionistas, los cuales aconsejan que se debería de consumir semanalmente un plato de carne roja, ya que al contener más grasas, el consumo sería más limitado que la carne blanca, de la cual, se recomienda dos veces en semana. Más del consumo de esta distribución, podría ocasionar efectos adversos a largo plazo para nuestra salud, como podría ser la aparición de cáncer y otras enfermedades.

Esto es así porque los animales con los que se comercializan para que después su carne sea distribuida por los supermercados, no superan, normalmente el año de vida, y por lo tanto, se encuentran tan sumamente hormonados, para que su crecimiento sea lo más rápido posible, que todos esos componentes son transmitidos a las personas en sus platos con carne.

Carne de animal en masa: el holocausto alimenticio

Es por ello, que en las últimas décadas han empezado a surgir reflexiones éticas acerca del consumo abusivo y masivo de carne. Entre los factores a tener en cuenta predomina, el componente ético: el cerdo, la vaca, el ternero, el pollo, etc; son sometidos a un ciclo reproductivo continuo. Los terneros y los chivos son separados nada más nacer de sus madres, y son asesinados cuando sólo son bebés, para ofrecer en el mercado una carne blanda y jugosa. Además para que las vacas puedan dar leche, deben estar embarazadas, esto se hace a través de la inseminación artificial o transferencia de embriones, una vez que dan a luz, la separan de sus crías y le conectan unas máquinas a sus ubres de extracción de leche, pudiendo estar conectadas de forma constante durante unos diez meses, después, las vuelven a dejar embarazadas y así sucesivamente.

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La carne que tanto nos gusta, está compuesta por animales que normalmente son torturados

En cuanto a la jugosa carne de chivo o ternera, sucede lo siguiente: normalmente se suele separar de sus madres con sólo unas horas de vida, y esta situación es postraumática para ambos, ya que se pueden tirar días tanto la madre como el hijo llamándose y muchos de ellos no llegan a sobrevivir. En la mayoría de los casos los chivos y terneros son enviados a matar, y los que se consideran como no rentables, mueren en el mismo día en el que nacen. De hecho los estudios estadísticos demuestran que en España mueren entre un 2% a un 20% de los bebés, en comparación a el resto de Europa que tiene una media del 5% de mortalidad. Las principales causas son la anorexia, y la distocia fetal.

La carne que consumimos, proviene de animales que no superan los meses de vida

Aunque los bebés y los animales que sobreviven para su cría y explotación, tienen un destino peor que los que mueren en sus primeros días de vida. Los mismos, pasan sus días en cajones sin espacio, cuyos límites es el contorno de su propio cuerpo, con sus cuellos encadenados a una cuerda. Otras veces, las cabezas quedan definidas en una sola posición sin poder moverse. Para que su carne sea tierna, lo que provoca la falta de espacio es que sus músculos no se desarrollen y así, la carne no se endurezca, además sus músculos están tan débiles que de camino al matadero pueden sufrir lesiones. Y todo ello, aislados de cualquier contacto social con otros animales.

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Carne de animal en masa: el holocausto alimenticio

Por otro lado, la alimentación que reciben es muy pobre, para que la carne sea blanca y jugosa, se le añade en su dieta pienso con un gran componente en hierro, lo que provoca problemas intestinales a los animales que después, en su carne, se transmiten a las personas, ingiriendo alimentos cárnicos con una gran componente de toxicidad.

También estos bebés, se dejan crecer para generar otro tipo de carnes. Son alimentados con piensos de engorde, y se le administran antibióticos para aumentar el apetito. Una vez que ya han alcanzado el peso estimado para su venta, son llevados al matadero, normalmente la esperanza de vida es de seis a nueve meses. Además éstos animales están sometidos a diferentes tipos de mutilaciones: son marcados, se le amputan la cola, castración, corte de cuernos, etc.

Por lo que, a través de la información sobre cómo éstos productos son expuestos en el mercado de consumo, podemos revelar, la cantidad de enfermedades que pueden ocasionar en las personas y los efectos adversos para nuestra salud, sobretodo debido a un consumo excesivo en nuestra dieta.

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