Ciclismo

Regular la temperatura en el ciclismo

Regular la temperatura en el ciclismo

Una de las funciones fundamentales del cuerpo es regular la temperatura, que debe ser semi-constante para controlar el equilibrio y el balance de las funciones orgánicas y celulares. Cuando se hace ciclismo durante tiempos prolongados, la mayoría de la energía producida por los músculos ejercitados se disuelve con el calor, subiendo la temperatura corporal y provocando un riesgo en nuestro cuerpo en forma de deshidratación, fatiga y choque de calor. Pero no te preocupes, hay formas de controlar la temperatura ayudando a que tu cuerpo se mantenga siempre estable.

El centro termorregulador del cuerpo es el encargado de controlar la temperatura en cerebro, al que llega información de los termoreceptores que calculan la temperatura en la piel y sangre, además de la temperatura externa que varía en función del clima y las condiciones del ambiente. Con toda esta información, el cuerpo se ocupa de enviar impulsos a varios órganos para controlar y gestionar la temperatura.

El intervalo de temperatura aceptado como común es el de 36.1 y 37.2 grados en el interior de tu cuerpo, es decir la temperatura fundamental. La temperatura de la piel es menor, pues normalmente el aire que hay a nuestro alrededor es más frío.

Esta temperatura puede ir variando durante el día, llegando a su máximo al final y al mínimo después de dormir 4 horas, y siguiendo unos pasos circulares de otras hormonas llega a mostrar variaciones durante el mes en personas sanas.

Relación del ejercicio y la temperatura

La fórmula de la temperatura cuando se hace ejercicio se representa como la suma de la producción de calor en el metabolismo y el calor perdido o ganado en el ambiente. Cuando se realiza cualquier tipo de actividad física prolongada en el tiempo, los músculos llegan a niveles de energía altos, el 25% de esta energía es calor que aumenta la temperatura central de cuerpo en un intervalo de 5 a 8 minutos. La respuesta del cuerpo a esto es dilatar los vasos sanguíneos de la piel para extinguir el calor central mediante radiación y convección, también contrayendo para mantener el calor en bajas temperaturas.

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Las glándulas sudoríparas trabajan transpirando y evaporando, pero no funcionan si la temperatura de centro es baja y, en esa situación la única respuesta son los escalofríos y tiritar.

Los músculos de la piel ablandan los vellos posibilitando que el aire se mueva libremente sobre la piel, dejándola libre de calor. Los músculos pilosos también sufren contracciones, lo que comúnmente se denomina “piel de gallina”, no únicamente acrecentando la temperatura sino impidiendo que el aire de alrededor enfríe la piel.

EL instinto del cuerpo en cuestiones de temperatura, es buscar la sombra y tomar líquidos. En caso de que haga calor, las opciones son abrigarse y ubicar fuentes de calor.

Recomendaciones para ciclistas

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El ciclismo tiene la singularidad de que hay viento que se mueve rápidamente sobre el cuerpo, así se aumenta la pérdida de calor por convección. Cuanto mayor sea la velocidad, mayor será la pérdida de calor. Es por ello que cuando se hace ciclismo se deben tener presente las condiciones del clima, pues si es un día en el que el sol aprieta, puede ser que recorrer kilómetros a una velocidad larga permita controlar la temperatura, pero en el caso de que haga frío, se pueden bajar demasiado aunque se cree calor. Por ello, lo aconsejable es tener en mente la temperatura del exterior, la calidad de la ropa que se utiliza y la hora del día.

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Cuando el sudor se evapora, es una forma de perder calor. La transpiración debe transformarse en vapor al reducir el calor y para ello la piel tiene que estar caliente. La humedad impide el efecto de reducir el calor mediante la evaporación del sudor, cuanta más humedad haya en el ambiente, con más lentitud correrá el tiempo en este proceso, acrecentando el efecto de calor.

La ropa también puede impedir que el sudor se evapore, cuando la humedad se concentra y no se permite que se traslade al ambiente. Algunos materiales que no permiten la transpiración no son adecuados cuando hace calor y humedad. En los climas fríos, lo mejor es que la ropa tape toda la piel con materiales que permitan la transpiración y no consientan que el aire del exterior llegue a la piel.

Aparte de la sudoración, la respiración también es imprescindible para que el cuerpo se enfríe, el cambio sucede a costa del líquido corporal. Pueden perderse hasta dos litros por hora de sudor cuando se hace ciclismo en climas calientes, por lo que lo ideal es asegurar la reserva de agua y otras bebidas hidratantes después de 3 horas de exposición. La hidratación tendrá que ser igual o mayo que las pérdidas de orina y sudor. Esto se considera fundamental para los climas más húmedos, pues la sensación de sed o sequedad puede no percibirse.

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